Cambiar de sistema de reservas no es como cambiar de proveedor de folios. Ahí dentro está tu agenda, tu catálogo, el historial de tus clientas y, muchas veces, el dinero que cobras por adelantado. Si el cambio sale mal, no pierdes solo un rato configurando algo nuevo: puedes perder citas, confundir a clientas habituadas a la web anterior, o descubrir tres meses después una comisión que no viste en la letra pequeña. Esto es lo que de verdad merece la pena mirar antes de firmar nada — no solo el precio del primer mes.
1. El precio real, no el que más se ve
Muchas herramientas del sector combinan una cuota mensual (a veces baja, o incluso gratis para empezar) con una comisión por cada reserva o por cada cliente nuevo que llega a través de su propio directorio — típicamente entre el 20% y el 35% de esa primera cita. Para un servicio de 40€, eso son varios euros que se van solo por haber aparecido en su buscador. No es necesariamente mala idea si te interesa esa captación, pero es un coste real que hay que sumar al de la cuota — pide siempre la cifra completa, con comisiones incluidas, antes de comparar dos opciones por su precio anunciado.
2. Quién recibe el dinero cuando cobras una señal
Cuando una clienta paga una señal con tarjeta al reservar, ¿ese dinero llega directo a tu propia cuenta bancaria (a través de tu propia cuenta de Stripe o similar), o pasa primero por una cuenta de la plataforma que luego te lo transfiere? La segunda opción no es necesariamente un problema, pero añade una capa: plazos de liquidación, y depender de que esa empresa te pague a tiempo. Merece la pena preguntarlo explícitamente, no darlo por supuesto.
3. Si hay permanencia, y cuánto cuesta salir
Pregunta directamente: si dentro de seis meses quiero cambiar de opinión, ¿puedo cancelar cuando quiera, o hay un contrato con permanencia mínima o penalización por baja? Una herramienta que confía en que la sigues usando porque te sirve, no porque estás atada, no debería necesitar permanencia para retenerte.
4. Si la web es tuya, o es un perfil dentro de la suya
Hay una diferencia real entre tener tu propia web (con tu dominio, tus colores, tu logo) y tener un perfil dentro del sitio de otra empresa. Ninguna de las dos es "la correcta" — depende de si lo que buscas es reforzar tu propia marca o aprovechar el tráfico de un directorio ajeno — pero conviene saber cuál de las dos estás comprando, porque no se puede tener una web propia añadiéndola después a un perfil que nunca se pensó para eso.
5. Cómo se sacan tus datos, el día que quieras irte
Antes de meter tu catálogo y tu clientela en cualquier sitio, pregunta cómo exportas esos datos si algún día cambias de herramienta. Un proveedor que responde con claridad a esa pregunta suele ser también uno que no depende de que te resulte imposible salir.
6. Si tus clientas necesitan instalar algo
Cuanto más fricción haya para reservar (crear una cuenta, descargar una app, confirmar un correo antes de poder elegir hora), menos gente completa la reserva. Prueba tú misma el proceso completo, desde el móvil, como si fueras una clienta que no te conoce de nada — es la prueba más honesta que existe.
Ningún proveedor —incluido Kustom— sale bien parado en las seis preguntas para todo el mundo. Lo que importa es que puedas hacerlas y obtener una respuesta clara, no una evasiva.